Milouda y Soedade

 

La fuerza del querer

Madame Milouda no cree en los jinns sobrenaturales.

Si pudiera pronunciar Milouda alguna palabra mágica revolvería en la shour (o magia) para renovar su obsesión por el amor; ese amor por los suyos que se oculta en sus frecuentes dolores de cabeza y que proclama a través de una de las pocas palabras que usa en francés: mon amour. Revolvería en los márgenes de la impotencia para con su fuerza buscar una salida a su hijo mayor, Abdelati perdido en las calles de la desorientación. Tomaría al asalto madrasas (escuelas) y baladias (ayuntamiento) para que su mundo de mujer arabe saliera a tomar las riendas no sólo del destino de su pequeno Hamada, con quien juega cada día y llena de calor, sino de la familia, del barrio y su ciudad que ya la embistió con un mobbing inmobiliario que la obligó a cambiar de deseos. Y es que su fuerza abriga de los vientos, aquellos que habitan Essaouira, para ser de sol a sol, amiga y bailarina; coqueta y traficante de sonrisas que comparte con mujeres en las horas solidarias de hamman o en bodas infinitas donde construye con hena y tintes otras horas de ilusión. Milouda levanta su mundo de mujer con mujeres, como Malika ou Latifa, amando a su primo Hassan con quien comparte su vida desde siempre, y tejiendo con colores, como Penélope, con los que crea zapatos de rafia o cenefas de bordados para los blancos haiks: el traje tradicional que tres jóvenes souiris pasean en reivindicación en citas, como el festival gnawa, cosmopolitas e internacionales

 

ferran con Hassan
Ferran junto a Hassan

 

Ángel de la guarda

Camina Hassan por la medina, con andar elegante

Camina Hassan por las calles de la medina, con andar sostenido, limpio y elegante, vestido con su chaqueta azul de trabajo, a manchas blancas, luego de encalar. Camina sin tintineos, aunque su cinturón carga con cien llaves que abren otras cien puertas por toda la medina y que al fin, no son más que pruebas de confianza y lealtad. Hassan, alma de Daranur, eleva sus ojos al cielo del mundo, en días de sol o lluviosos, frotándose las manos de ética y valores; de sueños y calor; muy lejos de aquel que las restrega calculando las ganancias de su capital; más lejos aún de codiciosos y bravucones y cada día, al atardecer, mucho más cerca de sus amigos, como Regragi o Mustafá, con quien dibuja y desdibuja figuras de humo, al calor de la chimenea del salón. Conoce Hassan cada recuncho de la casa, sus grietas y heridas y las que faltan por llegar. Los conoce también como el alma humana, con sus dudas y retortijones, ante los que permanece atento para advertir sobre el dolor, la codicia, la ambición o la deslealtad. Camina Hassan de casa en casa hacia la suya, que abre cada día a amigos y familia, para de nuevo volver a empezar.

 

EuNos

Un proyecto para vivir, disfrutar y contar sin estereotipos

Daranur forma parte de un proxecto mas amplio que tiene su raiz en Eu-Nos, creada hace diez años por Soedade y Ferran, al que inmeditamente después se incorporaron Milouda y Hassan. Nace Daranur con la idea de dar a conocer, en un principio en nuestras realidades nacionales de origen, el Marruecos del siglo XXI, usando como medio nuestro barrio (El Mellah de Essaouira) en postura firme y en confrontación con los estereotipos mediáticos occidentales. Nace con la idea de ofrecer un espacio de convivencia, conexion e interrelación con un cotidiano en el que se mueven muchas formas de amor. Amor, arte, vida cotidiana, limitaciones, dificultad, pasiones que son motor de iniciativas, tanto musical (con conciertos improvisados) como editorial, a traves de la nuevo sello, Daranur, en pulso por la riqueza cultural de las identidades silenciadas.